Observación para el lector: La Lista Modelo OMS de Medicamentos Esenciales se publicó en 1977, coincidiendo con la ratificación por los gobiernos en la Asamblea Mundial de la Salud del enfoque «Salud para todos» como principio rector de las políticas sanitarias de la OMS y de los países.

Muchos países han adoptado el concepto de medicamentos esenciales y han elaborado sus propias listas guiándose por la Lista Modelo OMS. El Comité de Expertos de la OMS en Selección y Uso de Medicamentos Esenciales actualiza y revisa la Lista Modelo OMS cada dos años.

La reunión del 21.º Comité de Expertos se celebró del 27 al 31 de marzo de 2017 en la sede de la OMS. El Comité examinó 92 solicitudes relativas a unos 100 medicamentos y añadió 55 a la Lista Modelo OMS (30 a la lista de medicamentos generales y 25 a la lista de medicamentos de uso pediátrico).

Recientemente la Organización Mundial para la salud, ha actualizado la lista de medicamentos esenciales y ha dictado nuevas recomendaciones sobre el uso de antibióticos, con el fin de garantizar la disponibilidad de los medicamentos adecuados al momento de su prescripción conforme las necesidades propias del paciente.

Entre los cambios introducidos en la Lista Modelo OMS de Medicamentos Esenciales de 2017 figuran nuevas recomendaciones sobre qué antibióticos se han de utilizar contra las infecciones comunes y cuáles se deben reservar para los casos más graves.

Los expertos de la OMS han agrupado los antibióticos en tres categorías (ACCESO, PRECAUCIÓN Y ÚLTIMO RECURSO) y han formulado recomendaciones sobre cuándo se debería utilizar cada categoría.

Inicialmente, las nuevas categorías se aplican solo a los antibióticos utilizados para tratar 21 de las infecciones generales más comunes, y si el método resulta eficaz, en futuras versiones de la Lista su uso podría ampliarse a medicamentos destinados a tratar otras infecciones.

Esta actualización tiene como finalidad garantizar que los antibióticos estén disponibles cuando se necesiten y que se receten los antibióticos adecuados para las infecciones apropiadas. El objetivo es mejorar los resultados terapéuticos, reducir el desarrollo de bacterias farmacorresistentes y preservar la eficacia de los antibióticos de “último recurso” que son necesarios cuando los demás fallan.

    La OMS recomienda que los antibióticos incluidos en el grupo ACCESO estén disponibles siempre para tratar un amplio abanico de infecciones comunes. Incluye, por ejemplo, la amoxicilina, que es un antibiótico ampliamente utilizado para tratar infecciones como la neumonía.

    En el grupo PRECAUCIÓN figuran antibióticos recomendados como tratamientos de primera o segunda elección para un pequeño número de infecciones. Por ejemplo, convendría reducir considerablemente el uso del ciprofloxacino para tratar la cistitis (un tipo de infección de las vías urinarias) y las infecciones de las vías respiratorias superiores (como la sinusitis y la bronquitis bacterianas) para evitar que se desarrolle una mayor resistencia a este fármaco.

    En el tercer grupo, ÚLTIMO RECURSO, se incluyen antibióticos como la colistina y algunas cefalosporinas que deberían considerarse opciones de último recurso y utilizarse únicamente en los casos más graves, cuando las demás alternativas no hayan funcionado, por ejemplo para infecciones potencialmente letales causadas por bacterias multirresistentes.

“El aumento de la resistencia a los antibióticos se debe al modo en que utilizamos y abusamos de estos medicamentos”, advierte la Dra. Suzanne Hill, (Directora de Medicamentos y Productos Sanitarios Esenciales de la OMS); a su juicio. “la nueva lista de la OMS debería permitir a los encargados de la planificación del sistema de salud y a los prescriptores de medicamentos velar por que las personas que necesiten antibióticos tengan acceso a ellos y reciban el antibiótico apropiado, de manera que el problema de la resistencia no se agrave”.

Estos cambios respaldan el Plan de acción mundial de la OMS sobre la resistencia a los antimicrobianos, cuyo objetivo es luchar contra el desarrollo de farmacorresistencia velando por el uso óptimo de los antibióticos.