Durante la 71 reunión,
los delegados de la asamblea recordaron que la comunidad internacional se ha
comprometido, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), a
reducir en 2030 un tercio de las muertes prematuras por ENT, especialmente en
enfermedades cardiovasculares, respiratorias crónicas, cáncer y diabetes, así
como promover la salud mental salud y el bienestar de la población.
Y es que, cada año, 15
millones de personas de 30 a 70 años mueren a causa de una enfermedad no
transmisible y, a juicio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los
niveles actuales de disminución del riesgo de muerte prematura por estas
patologías son "insuficientes" para cumplir con los requerimientos
marcados en los ODS.
Por ello, a lo largo de
la reunión, que ha durado varios días, se ha destacado la necesidad de
implementar medidas para reducir los riesgos de estas enfermedades como, por
ejemplo, acciones para disminuir el consumo de tabaco, alcohol, las dietas poco
saludables, la inactividad física y la contaminación del aire.
"Los sistemas de salud
deben fortalecerse mediante la implementación de medidas efectivas que permitan
detectar mejor a las personas en riesgo de enfermedades no transmisibles y
proporcionar terapias y servicios farmacológicos para reducir las muertes por
ataques cardiacos, accidentes cerebrovasculares y diabetes. La prevención y el
tratamiento de los trastornos mentales también requieren una acción
urgente", ha recalcado el organismo.
PLAN DE ACCIÓN CONTRA LA POLIO
Por otra parte, los
delegados de la Asamblea General de la Salud han informado sobre la creación de
un plan estratégico, de acción quinquenal, contra la polio con el fin de
fortalecer los sistemas sanitarios de los países afectados por la enfermedad y
por la eventual paralización de la Iniciativa Mundial para la Erradicación de
la Polio.
Este plan se ha
desarrollado con las oficinas nacionales de la OMS, si bien su implementación
necesitará la coordinación de todos los estados miembros. En el mismo se
contempla una acción de inmunización de la polio en África y se destacan los
avances logrados en la región del sudeste asiático.
Además, se subraya la
importancia de fomentar la vigilancia y crear redes de laboratorios e
infraestructuras básicas para garantizar la eliminación del virus de la polio,
así como fortalecer los sistemas de inmunización y la capacidad de respuesta
sanitaria.
Los delegados han
propuesto que este plan sea un "documento vivo" y se revise sobre la
base de la elaboración del presupuesto por programas para 2020-2021, y han
solicitado un informe actualizado para la 144ª reunión de la Junta Ejecutiva y
la 172ª Asamblea Mundial de la Salud.
CONSEGUIR ACABAR CON LA TUBERCULOSIS EN SEPTIEMBRE DE 2018
Los delegados han
acordado también instar al director general de la OMS, Tedros Adhanom
Ghebreyesus, y a los estados miembros a que continúen apoyando los preparativos
para la reunión de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas
sobre el fin de la tuberculosis en septiembre de 2018.
Del mismo modo, han
pedido a los gobiernos acelerar sus acciones para erradicar la tuberculosis,
basándose en los compromisos de la Conferencia Ministerial Mundial de la OMS
para Terminar con la Tuberculosis, celebrada en Moscú en noviembre de 2017.
En este sentido, han
celebrado los esfuerzos de la OMS para desarrollar un marco multisectorial de
rendición de cuentas, si bien han solicitado a la Secretaría del organismo que
desarrolle una nueva estrategia global para la investigación e innovación sobre
la tuberculosis al considerar que los esfuerzos actuales para acabar con la
misma "no son suficientes".
La tuberculosis se cobró
1,7 millones de vidas en 2016 en todo el mundo, incluidos 0,4 millones entre
las personas con VIH, por lo que sigue siendo la principal causa de muerte por
enfermedades infecciosas en el mundo.
REDUCIR LAS MUERTES POR CÓLERA EN UN 90% PARA 2030
Finalmente, los delegados
han respaldado una resolución por la que se insta a los países afectados por el
cólera a implementar una hoja de ruta para reducir las muertes por la
enfermedad en un 90 por ciento en el año 2030.
La resolución también ha
instado a la OMS a aumentar su capacidad para ayudar a los países a combatir la
enfermedad; fortalecer la vigilancia y el reporte del cólera; y reforzar su
liderazgo y coordinación de los esfuerzos mundiales de prevención y control.
El cólera mata a unas 95
000 personas y afecta a 2,9 millones más cada año, afectando
desproporcionadamente a las comunidades que ya están afectadas por el
conflicto, la falta de infraestructura, los sistemas de salud deficientes y la malnutrición.
De hecho, más de 2.000 millones de personas en el mundo todavía carecen de
acceso a agua potable y tienen un riesgo potencial de contraer la enfermedad.
