En Argentina 6 de cada 10 adultos presentan exceso de peso. En niños y niñas en edad escolar 30% tienen sobrepeso 6% obesidad. Más del 50% de la población en Argentina tiene exceso de peso. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, en el año 2016, más de 1900 millones de adultos tenían sobrepeso y más de 650 millones eran obesos y cada año, como mínimo mueren 2.8 millones de personas a causa de la obesidad o sobrepeso, triplicándose la prevalencia de la obesidad entre los años 1975 y 2016; si bien era considerado como un problema limitado a los países con altos ingresos, en la actualidad es considerado también como una enfermedad prevalente en los países de medianos y bajos ingresos.

Estos números nos indican desde lo macro la gravedad de esta enfermedad, ya considerada una pandemia, la cual requiere un abordaje desde la persona para su tratamiento y como cualquier persona afectada por la obesidad sabe, o aprende cuando decide abordar esta enfermedad, que la misma enfermedad crónica compleja. No es simplemente una condición causada por comer en exceso.

Las personas afectadas a menudo experimentan una amplia variedad de otras afecciones relacionadas con la obesidad, como diabetes, colesterol alto, presión arterial alta, enfermedad cardíaca, apnea del sueño y cáncer, que son riesgos médicos graves. Además del desafío, a las personas afectadas a menudo se ve limitado el acceso al tratamiento médico necesario (control de peso médico y / o cirugía bariátrica), no realizándose el abordaje desde la prevención de sus causas o la promoción de hábitos saludables para prevenir o revertir el exceso de peso en los pacientes y mejorar su calidad de vida.

Desde la sociedad civil y, en forma conjunta, los actores políticos y actores sanitarios debe alentarse a que las personas afectadas por la obesidad a que se informen sobre la obesidad, sus complicaciones y tratamientos. Las personas educadas son las que mejor pueden tomar decisiones sobre su atención médica y, por lo tanto, pueden ser más saludables y felices.

También debemos animar a que las personas y pacientes se apoyen recíprocamente, compartiendo sus experiencias, porque no hay nadie mejor para compartir el impacto social, emocional, físico y médico de la obesidad que alguien que ha sido personalmente afectado.
Estrategias que pueden adoptarse

  • Aumentar la educación pública sobre la obesidad.
  • Articulación con los distintos actores sociales, institucionales y sanitarios con el fin de garantizar la accesibilidad al tratamiento.
  • Luchar por eliminar la estigmatización negativa asociada a la obesidad y las enfermedades crónicas asociadas
  • Promover la investigación en tratamientos nuevos y efectivos.
  • Empoderar a las personas afectadas por la obesidad para que actúen.