La Organización Mundial de la Salud y la Federación de Medicina del Deporte, incluido el Comité FIMS sobre actividad física para la salud, en el año 1995 han elaborado un Consenso Internacional en virtud del cual la actividad física, el ejercicio físico, es un eje importante para la salud pública, en razón a los importante beneficios que trae aparejada su práctica en la promoción de hábitos saludables y en la prevención y control de la Enfermedades no Transmisibles, en los distintos grupos etarios de la población.
Asimismo, la Organización Mundial de la
Salud en el año 2000, ha desarrollado las Directrices para la
promoción del programa de Actividad Física Mejoradora de la Salud e incorporado
a su agenda el Día "MoveforHealth" como un evento internacional para
promover la actividad física durante 30-60 minutos de actividad física de
intensidad moderada diaria, sin embargo los mayores beneficios provienen de
hacer una actividad más vigorosa durante períodos más largos.
El Dr. PekkaPuska, director de la OMS,
Prevención de Enfermedades No Transmisibles y Promoción de la Salud, hicieron
hincapié en que “la actividad física es un medio poderoso de los individuos
para prevenir enfermedades graves, y una manera rentable para las sociedades
para mejorar la salud pública. Un
fuerte compromiso y apoyo político a nivel nacional y local es un requisito previo
esencial para fortalecer y mantener el movimiento por la salud a nivel de
país. “MoveforHealth“ es parte de una más amplia que se mueven para hacer
frente a la creciente carga de enfermedades crónicas a través de su ‘Estrategia
Global sobre Dieta ,
Actividad Física y Salud’.
El aumento de la actividad física debe
ser tomado en consideración como un problema social, no individual y exige un
enfoque basado en la población, multisectorial, multidisciplinario y
culturalmente relevante que tenga en cuenta la salud y el sistema educativo, el
deporte y la recreación, la planificación urbana, cultural, del transporte y
otros y factores de desarrollo.
Se encuentra ampliamente demostrado que
la actividad física regular o la capacidad cardiorrespiratoria promedio tienen
los siguientes beneficios para la salud: disminuye el riesgo de mortalidad
por enfermedades cardiovasculares, previene el desarrollo de la hipertensión.
La actividad física también es un
elemento importante en el control de la Diabetes Mellitus Tipo 2, el sobrepeso
y la obesidad , lo que reduce el riesgo de osteoporosis y
ciertos tipos de cáncer (colon y mama). Además, el ejercicio regular se
asocia con una salud mental positiva, un crecimiento y desarrollo
saludables en los jóvenes y un envejecimiento saludable.
A contrario sensu, La inactividad
física se ha identificado como uno de los principales factores de riesgo
independientes para la mortalidad mundial y está asociada con las principales
enfermedades no transmisibles (ENT).
Asimismo, la Organización de
las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura(FAO), señala que la buena salud comienza con la nutrición; si no se
consumen alimentos nutritivos y de forma regular, el cuerpo no podrá
desarrollar defensas para las enfermedades, la mente no podrá aprender
de manera óptima y tampoco se podrá llevar una vida reproductiva plena. Cabe mencionar que desde el establecimiento
del Codex Alimentarius con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1963, la FAO trabaja para
fortalecer las capacidades de los gobiernos y el sector privado, para
garantizar la calidad e inocuidad de los alimentos.
Para la FAO, la salud va más
allá de la salud humana; la salud animal, vegetal y ambiental también forma
parte del enfoque “Una sola salud.
Como corolario de todo lo
expuesto los Sistemas y Subsistemas de Salud, deberán enfocarse en la promoción
de hábitos saludables y prevención de las Enfermedades no Transmisibles, en los
párrafos anteriores se han expuesto algunos puntos a favor de la promoción como
política de salud pública teniendo en consideración mejorar la calidad de vida
de la población, sino por los costos propios que implica la atención que llevará
atento a la ausencia de una planificación al desfinanciamiento del sistema, en
detrimento de garantizar tanto la cobertura médico asistencial como la calidad
de la misma de acuerdo a las tecnologías sanitarias actuales.
En este caso los costos no deben
ser analizados solamente desde el punto de vista de la cobertura y la atención
de la Enfermedad no Transmisible, sino de sus secuelas que en la gran mayoría
de los casos deriva en la incapacidad progresiva del paciente, hasta la
discapacidad, las cuales (salvo que la causa de la enfermedad esté asociada a
la actividad laboral, en cuyo caso la cobertura y las prestaciones estarán a
cargo de la Aseguradora de Riesgo de Trabajo), deberán ser financiadas por el
Estado (en sus tres niveles Nacional, Provincial y Municipal), como por las
distintas coberturas de salud (Obras Sociales, Empresas de Medicina Prepaga,
Obras Sociales Provinciales), con las consecuencias que expusiéramos
precedentemente.
Agradecemos sus comentarios.
El
Equipo de Regulación Sanitaria.
