
El consumo excesivo de azúcares, grasas y sodio es un problema de salud pública que se asocia a las enfermedades no transmisibles que más afectan a la población: sobrepeso u obesidad, diabetes, hipertensión arterial, enfermedades vasculares, cardíacas, cerebrales y renales.
La hipertensión, la hiperglucemia en ayunas (medida como el nivel de glucosa en plasma en ayunas) y el sobrepeso o la obesidad son los tres factores de riesgo más asociados con la mortalidad en la Región de las Américas. La mala alimentación guarda una estrecha relación con estos tres factores principales de riesgo en la Región, debido en gran parte a la ingesta excesiva de azúcares, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans y sodio, los denominados “nutrientes críticos” de preocupación para la salud pública.
La ingesta excesiva de estos nutrientes es resultado, en gran medida, de la amplia disponibilidad, asequibilidad y promoción de productos alimentarios procesados y ultraprocesados, que contienen cantidades excesivas de azúcares, grasas y sodio.
Gran parte de la solución consiste en la aplicación de leyes y regulaciones que reduzcan la demanda y la oferta de productos que contienen cantidades excesivas de nutrientes críticos. Uno de los instrumentos clave de política para regular esos productos con el objeto de prevenir el desequilibrio en la alimentación es la utilización de etiquetas en el frente del envase que indiquen a los consumidores que el producto contiene cantidades excesivas de azúcares, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans y sodio.
El modelo de perfil de nutrientes de la OPS permite identificar productos que deben contener advertencias en el frente de los envases por su contenido excesivo de nutrientes críticos que pueden afectar la salud.
El etiquetado de advertencia en el frente del paquete es una herramienta simple, práctica y eficaz para informar al público sobre productos que pueden dañar la salud y ayudar a orientar las decisiones de compra.
Las mejores inversiones para reducir el consumo de sal
La OPS / OMS se suma al esfuerzo de la comunidad mundial compartiendo herramientas técnicas para desarrollar e implementar políticas integrales para la reducción de la sal y mensajes clave para promover prácticas saludables en el hogar, las escuelas y los lugares de trabajo.
La reducción del consumo de sal/sodio es una de las intervenciones más costo efectivas para prevenir la hipertensión las enfermedades cardiovasculares. Las mejores inversiones de la OMS incluyen:
- La reformulación de productos alimenticios para que contengan menos sal/sodio y el establecimiento de niveles objetivo para el contenido de sal/sodio en alimentos y comidas.
- El establecimiento de un entorno de apoyo en instituciones públicas como hospitales, escuelas, lugares de trabajo y hogares de ancianos, para permitir que se brinden opciones con menos sodio.
- Campañas de comunicación de cambio de comportamiento y medios de comunicación de masas para concienciar sobre la reducción del consumo de sal.
- La implementación del etiquetado en el frente del envase para proporcionar información fácil de leer y de entender para los consumidores.
- Seguimiento de la ingesta, los conocimientos, las actitudes y el comportamiento de la población de sal / sodio, y el contenido de sal / sodio del suministro de alimentos
Fuente: OMS / OPS